LA PAZ SE CARCOME
Los celos carcomen mi angustia de vivir al lado de una persona que no me aprecia, ni mucho menos me ama. Cuando se busca a otra persona es que con la que convives ya no te sientes satisfecho con él (ella), y ya nos sientes nada y la relación ya se está acabando.
Ya no existe la confianza, el deseo ni mucho menos el amor. De un momento a otro llego otra vez este dolor, antes por una vecina y ahora por una desconocida y me llegan a mi mente mil preguntas.
¿Cómo es? De pronto sea la verdadera mujer no como yo que soy un espejismo inseguro e inmadura en la vida y como muchas veces me lo han gritado a la cara. Ahora entiendo las lágrimas de un ex novio cuando yo pensaba y le decía que lo dejaba por alguien más especial y que en realidad era especial para mi vida y él daba por mí lo que yo le pidiera por un amor verdadero donde sólo veo que soy un juego.
Después de entregar todo este sufrimiento para cumplir un sueño de tener un hombre sincero, leal y maduro pero como siempre me he equivocado y eso es lo que más me indigna. Creo que es un hombre que sabe explotar a su pareja pero con el deseo de experimentar y conquistar nuevas mujeres.
Mi celos me destroza mi corazón, mi mente y mi alma. Mi alma me inquieta y mi corazón me trata de fortalecer, y mi pero es este grande dolor que tengo desde mí ser.
Mi dolor que viene desde mi corazón y rompe la razón de cambiarlo por felicidad, he tratado de no pensar pero mi dolor carcome mi alma y me inquieta, convirtiendo mi vida en un anima en pena y los que dicen que el verdadero infierno está aquí, y lo estoy pagando en este momento con mis lágrimas, angustias y desequilibrio mental.
Este sentimiento quema y destroza mi alma, deseo con ansia llorar pero las lágrimas no salen y oprimen mi corazón parece como si se fuera a estallar.
Le pido a Dios que me ayude con este dolor, me siento totalmente desecha y sin fuerza para continuar viviendo. Y sé que debo saldarlo por tanto sufrimiento que he despertado antes y ahora me toca a mí.
Primera vez entendí que he estado en las dos situaciones, una como la amante que si se sufre pero no tanto porque uno está en la realidad de que en cualquier momento se puede acabar; y ahora como la mujer duele porque uno piensa que durará para siempre y que lo he dado todo y con la visión de que nunca se acabara.
El dolor nos aterriza a que somos seres humanos y que nada dura para siempre, es un espejismo donde se vive intensamente hasta que esa persona nos deje en paz o hasta que termine nuestra relación “para morir algunos mese y volver a resucitar como el ave fénix de sus cenizas”
Me prometí no volverme a enamorar por miedo a este gran dolor de fracaso, desilusión y duda. Ser cambiada por una mujer más bonita, más joven, más inteligente y lo peor es una experiencia nueva donde suena más atractivo que la rutina a mi lado.


